OBRASDelirio habaneroEn un viejo bar abandonado se encuentran, todas las noches, tres delirantes que creen ser personajes famosos de la farándula y la música. Allí encuentran refugio del medio hostil que los rodea y allí nos invitan a vivir sus historias personales cargadas de emociones y música. Celia Cruz, Benny Moré y un legendario barman (Varilla) parecen reencarnar en estos tres seres que deben enfrentarse después a un final inevitable.
Autor: Alberto Pedro Fotos
Premios y menciones
![]() La Crítica
Ernesto Fundora Delirio habanero, además de apuntar al reencuentro con la dramaturgia de otro de nuestros imprescindibles autores, es un espectáculo donde las constantes estilísticas de Raúl Martín y Teatro de la Luna se imbrican armónicamente para alcanzar un grado de perfección y destreza sorprendentes donde destaca, sobre todo, la maestría en el montaje y manejo de la emoción del espectador, por cómo lo involucra en el laberinto lúdicro de la representación desde mucho antes de su entrada en la sala y lo incita a atrapar una teatralidad desgarrada por el peso mismo de las heridas que toca.más>> Osvaldo Cano La vuelta a la escena de un colectivo tan valioso y apetecido por el público como lo es Teatro de la Luna es una excelente noticia Como en ocasiones anteriores la propuesta de Raúl Martín sobresale por la calidad de las actuaciones, la concepción de una visualidad seductora y un apreciable apego a lo danzario y lo coreográfico. Incluso, mucho más que en otras ocasiones apeló a un despliegue musical que lo acerca a la dinámica del gustado género. Estas son las mejores razones de este inteligente y lúcido delirio.más>> Roxana Rodríguez Risa y llanto colapsan en soplos apresurados al compás de la música cantada por ellos mismos. En un juego del teatro dentro del teatro, los protagonistas simulan un bar y a la vez, el escenario para actuar ante el público "imaginario" dibujado en sus alucinaciones. Diversidad de símbolos y referentes vinculados con el culto sincrético y los ritmos populares cubanos se entretejen en esta tragicomedia musical, tributo a sonoridades emblemáticas de nuestra nación.más>> Miguel Gerardo Valdés Pérez Representar nuevamente Delirio Habanero, a más de diez años de su estreno, corrobora, tal y como sentencia su texto original, "que hay espíritus que no pueden enterrarse", de la misma manera que hay presencias que se agigantan en la medida en que su leyenda las tornan indelebles en el imaginario del público que las aplaudió. Eva Loynaz El Teatro de la Luna, que ha ganado un espacio importante en la historia reciente del teatro cubano, logró con este montaje una excelente crítica en la vecina isla (…) "Delirio Habanero" se convierte en un agradable canto nostálgico, tan cubano como Celia, Benny y Varilla.más>> Dino Starcevic La fuerza interna de la obra, dice Martín, nace de los conflictos que plantea, profundamente humanos y tremendamente universales. "Toca las fibras más sensibles de la existencia, nos habla de desencuentros y reencuentros, de delirios llenos de poesía, sueños y utopías en un mundo tan hostil como el se les viene encima a estos seres que protagonizan la historia".más>> Vivian Martínez Tabares Delirio habanero es afirmación y fuga, viaje mítico de la cultura que se despliega en nuevos espacios y pasa por encima del tiempo, defensa de la identidad como un proceso en reformulación permanente, móvil y dialéctico. La reconstrucción de los mitos confirma la observación de Arcadio Díaz Quiñones cuando apunta que "es posible guarecerse en lugares frágiles y hacerlos habitables, mientras estén cargados de recuerdos que hagan posible tejer constantemente lo nuevo".más>> Karina Pino Gallardo El director concibe su puesta en escena a partir de un sentido espectacular hacia el que guía cada elemento conformador. Delirio Habanero es, sobre todo, un espectáculo, entiéndase la acepción más estricta del término, asociada al esplendor. Y como hilo estético resulta la búsqueda de impecabilidad y redondez cernida sobre el diseño de personajes, de vestuario, de escenografía y luces, incluso de la recontextualización de sentencias que se modifican en concordancia...más>> Amado del Pino Martín enfatiza el carácter musical del texto, lo cual se torna coherente pues se trata de la evocación de dos grandes figuras de la música cubana: el Benny y Celia. La sonoridad que se adiciona no altera los presupuestos dramáticos de la obra y agrega espectacularidad. Farah Gómez Fernández Tres personajes entran y salen de escena, tres locos, alucinantes; que nos hacen formar parte de su "verdad" o quizás, tan bien escenificados que nos olvidamos que todo es una locura y nos adentramos en su fantasía. Ya sea como parte de la orquesta del supuesto Benny Moré; como público cómplice de la imaginaria Celia Cruz, que escucha y tararea las canciones cantadas a capella o con background por los actores o como simples asistentes al bar nocturno de Varilla o al Varilla's Bar, de una Habana siempre soñada y que termina devolviéndonos a la realidad. Estos complejos personajes que nos harán transportarnos constantemente en el tiempo y en el espacio están escenificados por Amarilys Núñez (Varilla), Laura de la Uz (La Reina) y Mario Guerra (El Bárbaro).más>> Antonio Paneque Por las características de Delirio habanero, que se estrena hoy viernes (8:30 p.m.) en la sala Adolfo Llauradó, el propio Raúl Martín, director de la obra y del grupo que la escenifica, Teatro de la Luna, la ha calificado como "concierto de actores", más bien aludiendo a cómo los intérpretes han asumido las situaciones y la música presentes en esta creación del desaparecido Alberto Pedro. Pepe Murrieta Con el estruendoso éxito de este Delirio habanero, Raúl Martín se anota una de las mayores cartas de triunfo de toda su carrera como director teatral. Norge Espinosa Mendoza Raúl Martín recombina los elementos de esta obra, en un juego de nostalgia y realidad teatral que le devuelve a su grupo el aire de los mejores momentos que ya pudimos aplaudirle. Sin más elementos que los necesarios y confiando en tres actores que muestran diversos estados de plenitud, su Delirio habanero es un homenaje potente a Alberto Pedro y a una cultura de lo cubano con la cual se confabula el público a lo largo de la representación, para acabar en una ovación tan estruendosa como merecida... Mario Vizcaíno Serrat La pieza, del ya fallecido dramaturgo cubano Alberto Pedro, es llevada a escena por Teatro de la Luna, que comanda Raúl Martín, un ingenioso director que apenas bordea los 40 años de edad, y tiene unas actuaciones como para recordar por tiempo indefinido, a cargo de tres actores de oro: Laura de la Uz (Celia Cruz), Mario Guerra (Benny Moré), y Amarilys Núñez (Varilla, el cantinero). William Ruiz Morales La pieza, escrita por Alberto Pedro, en versión de Raúl Martín, investiga un patetismo desde el florecimiento de lo banal, auténtica tragedia tropical. Es una pieza que descubre el reflejo negro de la luz intensa, el funerario que nos acompaña en una suerte de danza macabra que, como somos, está llena de sensualidad. Es nadar en seco, disfrazarse, ser otro, pero, ¿quién?: angustia que recorre a todo simulador. Este es el punto conmovedor, esa posibilidad de ver una obra que es capaz de notar esa angustia y profundizarla. Sumergirse en la decadencia y crear un mecanismo que lejos de encontrar solución se divierte en su tristeza. Pero sin demasiada fijeza, sin mucho amor por el pathos del héroe, a ritmo de son, no te canto un réquiem. Es el placer encontrado en la carencia, la comedia sacada de la agonía, la aberratio del placer encontrado en la herida. Todo eso me conmueve y más de Delirio habanero.más>> Osvaldo Cano Siguiendo la fórmula que los llevó a protagonizar exitos memorables con montajes como La Boda, Electra Garrigó o Los siervos, todas de Virgilio Piñera, vuelven ahora para pulsar con éxito las cuerdas de la sensibilidad popular, sometiendo a discusión aspectos medulares de la realidad contemporánea con inteligencia y agudeza crítica .más>> ![]() Equipo de creación
![]() Notas al programa
Ceremonia musical de una quimera Entra La luna, esta noche, en una fase alucinante del universo escénico de la dramaturgia cubana, donde en el conjuro de un delirio, asistirán ustedes, cómplices, a un enrarecido y paradójico aire, en el que a veces no pueden distinguirse lo posible de lo imposible, el sueño de la realidad y la sonrisa de una lágrima. La ambigüedad se hará dueña de la escena y se transpirará la alegoría. No es casual que Teatro de La Luna, bajo la dirección de Raúl Martín, asuma Delirio Habanero de Alberto Pedro. Casi tres años atrás, ambos artistas habían iniciado el abrazo con El Banquete Infinito, aún por estrenarse; para juntos, por primera vez, seguir salvando utopías. Más cerca que nunca ahora de nuestro "príncipe negro, libre como un pájaro, ciudadano de los vientos" entregamos este espectáculo con la misma nostalgia, desgarro y dolor con que de su irreverente y poética pluma surgió agitadamente ésta obra; pretexto, incisivo y polémico, donde la locura lucha contra sus "egrégores", por la supervivencia, por el arraigo, la reconciliación, por nuestra identidad y sobre todo por la más bella poesía; la utopía, la esperanza. En un antiguo local clausurado desde el año 1967, tres delirantes y enigmáticos seres se reúnen cada noche. Creen ser quienes no son: Varilla un emblemático cantinero de La Bodeguita del Medio de otros tiempos de La Habana y dos grandes leyendas de la música cubana: Benny Moré y Celia Cruz. Él, El Bárbaro, un muerto vivo del que se apoderó un espíritu y ella, La Reina, quien cree haber regresado del exilio clandestina y sigilosa por un punto de la costa norte, cuyo nombre no quiere revelar. Junto a este otro Varilla, obsesionado con ser dueño de un lujoso bar; reinventan sus sueños, y se cumple la predicción de un inexorable destino. ¿Qué va a pasar? ¿Qué amenaza se cierne sobre estos seres? Con Delirio habanero la imaginación viajará muy lejos y entraremos en un juego de convenciones y reflexiones. Lo patético estará presente en el "olor" y el movimiento cíclico de los personajes, atrapados en un torbellino insular, sin salida. El hálito de lo trágico ronda la escena. Ellos, en síndrome existencial, evocan a espíritus ausentes, entretejiendo un enjambre de visiones, persecuciones y obsesiones megalómanas. Se niegan, se reafirman, se reconcilian, en una estructura profundamente discontinua. Desde sus hendijas surgen reiterados, nuestros cultos, el son, el bolero, la guaracha; nuestra música cubana como baluarte de la mejor bandera. La evocación de nuestra perdida y nocturna Habana se siente como gemido de amor y dolor en labios de los trastornados personajes y la exaltación de la espiritualidad emerge desde las hundidas cuencas de la lucidez. La Apoteosis del espíritu se apodera de La Luna. Desde el polvo y las cenizas del Varilla's Bar, "refugio de dioses viajeros" salen cantando con delirio "los del delirio" y en otro rinconcito abandonado de nuestra Habana, seguirán reencarnando "de cuerpo en cuerpo", salvando su hermosa quimera "Hay espíritus que no pueden enterrarse" por ello, esta ceremonia para Lilón, Mulense, Palito, Malanga, Chano Pozo. Para Celia, Benny; para nuestra música. ¡Y para ti Alberto! ¡LUZ! Bárbara Domínguez Corrales. ![]() Requerimientos técnicos
Espacio escénico:
Luces: Las existentes en una sala de teatro común. ![]() Link
Youtube https://www.youtube.com/watch?v=H3fWWBrC_yY (Nuevo elenco) |